¿Qué partes debe cubrir mi chaleco?

¿Qué partes debe cubrir mi chaleco?

 

La finalidad de cualquier chaleco antibalas es proteger tus órganos vitales, ya que en el caso de recibir un impacto sobre los mismos supondrá tu incapacitación temporal o definitiva. Por este motivo, la superficie de protección del chaleco, su diseño y el uso de la talla correcta, son fundamentales.
Con el anterior propósito en mente diseñamos los chalecos antibala para proteger las partes vitales manteniendo un alto grado de movilidad. Nuestra principal preocupación son el corazón y los grandes vasos sanguíneos que brotan de la parte superior del corazón: la vena cava superior, el arco ártico y el tronco pulmonar. Un impacto sobre el corazón o cualquier de esas zonas supondrá tu muerte en uno o dos minutos.
Lo siguiente en importancia tras el corazón es el diafragma respiratorio, el músculo que, cuando se contrae, te permite disminuir la presión de aire en el interior de tus pulmones y, por tanto, tomar aire. Destruye el diafragma y destruyes tu capacidad para respirar.
Ni que decir tiene la protección de la columna vertebral. Por obvias razones queremos protegerla tanto como sea posible sin sacrificar nuestra movilidad.
Es importante tener en cuenta que un impacto en los pulmones puede llegar a ser finalmente mortal pero no resulta mortal tan rápidamente como lo es un impacto en el corazón o en sus vasos afines inmediatos. El hígado y los riñones, aunque son órganos muy vascularizados, tampoco suponen la incapacitación inmediata si son alcanzados.
Protección frontal o de pecho
Como mínimo el panel frontal debe cubrir perfectamente los dos pezones. El borde superior de tu panel frontal, en el pecho, ha de encontrarse al mismo nivel que tu escotadura o hendidura supraesternal, también conocida como fosa yugular. Para localizarla sólo tienes que recorrer tu esternón hacia tu cabeza hasta llegar a un punto blando en su parte superior que constituye tu escotadura supraesternal. Cuando estás erguido tienes que llevar tu panel balístico frontal por lo menos a la altura del borde superior de tu esternón.
La importancia de situar el panel frontal a la altura de la escotadura supraesternal radica en que tienes un grupo de grandes vasos sanguíneos, muy en particular el arco artico, que descansan sobre la parte superior de tu corazón y que se alojan detrás del manubrio (la parte más alta de tu esternón). El arco ártico recibe la sangre de tu ventrículo izquierdo y por él la sangre circula a la mayor velocidad de toda la sangre de tu sistema circulatorio sistémico (el sistema circulatorio sistémico lleva oxígeno y nutrientes a cada una de las células y recoge materiales de desecho de todo el cuerpo). Un impacto ahí es mortal de necesidad. Así que asegúrate de llevar tu panel frontal más alto que bajo, porque proteger tu arco ártico es mucho más importante que proteger tus tripas.
Asimismo, tal y como puedes comprobar claramente en la imagen inferior, una panel pequeño proporciona mayor confort y comodidad al usuario, a menor superficie de protección, menor peso y mayor agilidad, mientras que un panel algo más grande cubre mejor las zonas de incapacitación inmediata y algo más de tu tejido pulmonar periférico y vísceras.
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Vista anterior del tronco.
En rojo tu corazón y vasos sanguíneos afines.
En gris oscuro con el contorno amarillo la posición correcta del panel mínimo de protección.
En blanco con el contorno negro el esternón y la clavícula.
Panel trasero o de espalda
Localiza la prominencia sea más pronunciada en la base de tu cuello. Ésta es tu prominencia vertebral. Cuenta dos prominencias seas hacia abajo (o mide 2’5 cm. hacia abajo) y ese es el punto justo por encima del nivel del borde superior del esternón. Al situar el borde del panel como mínimo a esta altura te aseguras que por lo menos tu corazón al completo y sus vasos sanguíneos afines inmediatos están protegidos.
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Vista posterior del tronco.
En azul la prominencia vertebral. En rojo tu corazón y vasos sanguíneos afines.
En gris oscuro con el contorno amarillo la posición correcta de la placa.
Paneles laterales lacas
Los paneles laterales forman parte, por extensión del panel frontal y trasero. Estos paneles tienen como finalidad proteger los órganos muy vascularizados de tu abdomen. Se introdujeron en combate para evitar que los soldados se desangraran en el helicóptero de evacuación de camino al hospital de campaña. Estas extensiones de los paneles de nuestros chalecos antibalas no están pensadas necesariamente para proteger el corazón pero si las llevas lo suficientemente altas bajo los sobacos puedes proteger una buena porción de la parte inferior de tu corazón.
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Vista lateral del tronco.
En resumidas cuentas
Estas son sólo unas pautas generales mínimas a seguir a la hora de portar un chaleco antibalas.
Como es lógico y razonable, cuanta más protección puedas tener sin sacrificar movilidad mucho mejor. Recuerda, a mayor protección, más seguridad, pero mayor peso.
Existen chalecos muy livianos y cómodos, pero, como te hemos dicho, bien pudiera ser que su superficie de protección balística sea del todo insuficiente.
De nada sirve llevar un chaleco antibalas que no proteja suficientemente tus partes vitales. Es una práctica habitual en nuestro mercado, que se vendan chalecos antibala que no cubren los mínimos exigibles, pero que impresionan al usuario por su reducido peso.
De nada sirve comparar pesos de chalecos distintos, aun siendo del mismo nivel balístico de protección, si no se consideran las áreas o superficies de protección de cada uno.

El diseño del chaleco no solo tiene que ser ergonómico, sino que seguro, protegiendo como mínimo las partes vitales teniendo en cuenta múltiples trayectorias posibles.

 

Tampoco sirve de nada comprarte un chaleco que pese 2kg o más. Esos 2 kg, más todo el peso añadido de tu equipo, más el estrés situacional ante una amenaza real, hará que tu capacidad aeróbica disminuya peligrosamente.